martes, 26 de julio de 2016

SEGUNDA CARTA

SEGUNDA CARTA

Querida Amada Mía.

En esta noche el silencio marca el camino de la soledad, mis manos se han quedado esperando que les tomes de nuevo y que un beso en ellas, sea una muestra del gran amor que me profesas.

He desnudado mi alma frente a tus ojos, he dejado que mis letras se apoderen del deseo que tengo de que ésta noche seas mía y en un suspiro, una lágrima se dibuja como principio de lo que no es.

No puedo dejar de pensar en las palabras que se quedaron sin voz, no puedo de dejar de sentir que el viento ya no sopla como ayer, no puedo dejar que mis pasos se estanquen de nuevo como el pasado mes de mayo.

Hoy, vengo ante ti, para dejarte mis sueños, para creerme tu sol, para hacer palpitar mis emociones de nuevo como la vez del mirador, para sentir que en tu mirada me puedo perder y en cada segundo, creer que no somos dos, que somos uno.

Cuídate amada mía y que el beso de las seis, sea nuestra nota de amor cada vez que haya una línea de tristeza.

Tu amado


Roxanne
(Gustavo Gómez Reyes)

domingo, 17 de julio de 2016

HOY QUERÍA VERTE


Hoy era el día en quería verte, 
quise estar de nuevo contigo, 
llenarte de besos y caricias, 
dejar mi aroma en tu piel y mirarte a los ojos 
para ver en ellos el deseo y la pasión 
que aún queda de lo vivido.

Era un día de esos, 
donde las horas no querían circular, 
el momento estaba dibujado
como una escena llena de flores, poemas,
un suave vals, unas copas de vino
y las sensaciones tan frescas 
como las gotas de lluvia a las tres de la mañana.

En mi cabeza giraban tantos recuerdos
como se pudieran elevar
en una tarde del mes de agosto,
se sumaban experiencias de esas tardes,
de esas noches, de esos instantes,
donde el calor de los cuerpos y unos labios ansiosos
se encontraban sin apuro y sin control.


Hoy era el día en quería verte,
porque tenía un sueño 
que se había construido desde la promesa aquella,
desde la invitación ofrecida,
porque extrañaba tu voz susurrada,
tu respirar pausado y aunque sueñe utópico,
extrañaba la fantasía hablada y que nunca se realizó.

Era un día de esos,
donde me vestí tan rápido 
porque la distancia es grande, 
en la radio sonaba la canción dedicada,
una llamada perdida y unas palabras pensadas
para que el encuentro fuera un fiel copia
de una tarde sentados en el restaurante Champ de mars
en la Torre Eiffel, tomándonos un café express.

En mi cabeza aún estaba la imagen
de la última vez que vi tu cuerpo desnudo
y aunque el sonar no fue un recital,
ver tus caderas y tu dorso libre,
fueron la onomatopeya elevada a divinidad,
y aunque hubo seducción sin obtención,
me conformé con besarte antes del encuentro
y que esta vez no tuvo nada de especial,
ya que fue una noche fatal.


Pero hoy quería verte,
porque deseaba volver a estar
en un estado de consciencia,
que me quitara esa tristeza y esa tibia ansiedad
de querer borrar lo que ayer se hizo mal,
pero no llegaste y quizá, no llegarás,
porque fue más fácil para ti, dañar y echarte a volar.

Roxanne
(Gustavo Gómez Reyes)

jueves, 14 de julio de 2016

TE ESTOY AMANDO (MI PERLA)



No quedaron sola - sola las manos
que un día acariciaron
el infinito, la soledad y el paraíso.

Es eterna primavera
tu sonrisa de doncella,
que en tiempo de ébano gramitizo
con mirada tierna al amor hizo.


Vuelan como notas musicales
las palabras tímidas, sinceras y amables,
formando estrellas azules
en mi corazón, por ti adorable.

Adoro la suavidad de tu piel
y el color de tu pelo también,
a ti mi linda enamorada fiel
mi respeto y agradecimiento - bella mujer.


Por doquiera que yo voy
recuerdo tus nobles sentimientos,
más amarte hoy por hoy
es mi más bello entretenimiento.

Te estoy amando
mi ninfa y mi perla,
eres mi sueño, mi poema y mi canción,
y yo no quiero ser más tu pena
ni tus lágrimas, solo amor - AMOR.


Roxanne
(Gustavo Gómez Reyes)

miércoles, 22 de junio de 2016

NUESTRA EXPERIENCIA IV


Me vestí de nuevo para vernos esta noche, para sentirme seguro que lo nuestro no será un breve instante, para tomarme un café y dejar pasar las horas, sentir el viento de las seis rozar mi rostro y en la misma sintonía, acercarme a la posibilidad de que lo nuestro es una canción escrita al lado del mar, con las estrellas como fieles testigos de cada letra, de cada alegría, de cada suspiro.

El faro de la esquina titila y las hojas secas del árbol que está al lado del parqueadero, se elevan sin rumbo fijo, como las ideas de quien siente que la lluvia es una danza que se detiene sin llevar fregadera y con las cenizas del sueño que se murió en la recámara ésta mañana, cuando el autobús anunciaba su siguiente parada.


No hay una palabra aún pronunciada, la regadera deja caer las gotas sin cesar, las tostadas están pasadas de color, las noticias en la radio anuncian que habrá un buen sol, mi corazón se ha colocado al lado donde hay calor, mis manos están frescas y mis ojos llenos de timidez por cada silencio marcado en los rincones donde una vez hubo amor.


Recojo el cuaderno donde escribí mi último poema, lo leo de nuevo y una sonrisa ligera se dibuja como de quien esconde su mañana, mis pies están ausentes, la señora del cuarto piso hace sonar sus tacones recién comprados, las tetas de doña Berenice están expuestas en la ventana y don Miguel, que no se esconde de nada, deja caer la baba como símbolo de su idiotez.

El pájaro amigo, el que me recuerda mis primeros años en la escuela, deja caer su excremento en la cabeza de don Fermín, la escoba de doña Silvia, barre por enésima vez las escaleras, la voz chillona de la niña que aún no madura, retumba en las paredes de los apartamentos y genera tal descontento, que los perros y gatos, deciden irse al parque de al lado.

Son las nueve en punto, el café está frío, miro al firmamento y una nube con figura de ángel, baila al son de mis recuerdos, la canción recién dedicada suena en la radio, un lápiz de color rueda por el piso y las lágrimas que se habían aquilatado, aparecen al lado de la cama, donde aún las cobijas, están sin tender y la toalla, aún conserva la humedad del baño de las seis.


Son ya varios meses con tus besos en mis labios, con tu mirada en mis ires, con tu sonrisa en mi legado, con tus abrazos en mi piel, con tus caricias en mi interior y con cada palabra TE AMO en los bordes de mi corazón, son tantas líneas escritas entre un te espero y mañana volveré, son tantas tardes deseando que la banca siga ahí y que el que te quedes sea un definitivo no partir.

A lo mejor solo sea yo quien ame aquí entre los dos, a lo mejor mis fantasías sean solo una burla entre tu pasado y mi sentir, más el taciturno refugio de lo vivido, seguirá adornándose para la fiesta de mi santo, y entre las caracolas y el beber una cerveza, pasan los ecos de la guerra de indiferencia que me declaraste ayer, cuando aún las mariposas revolotean por ti.

Dime que el viento sopla a nuestro favor y que el daño que me causaste, solo es fruto de tu estúpida inmadurez, que la luna no es un queso, que la duda es una oportunidad, que mis besos si te encantan, que la noche es nuestra cómplice, que nuestro hoy es un todo y que el mañana aunque no exista, es nuestra más bella realidad.


Roxanne
(Gustavo Gómez Reyes)

viernes, 27 de mayo de 2016

EN ESTA NOCHE




En esta noche, donde el silencio se hace cómplice, donde la verdad se asoma sin entrar, donde el creerte se vuelve una paradoja, donde el tenerte se hace cada vez más efímero, más distante, donde las palabras juegan una ronda y se van, donde las lágrimas parecen tener asidero, donde el mirarte es una odisea, y donde el rozar tu piel es una tentación entre la luna y el sol, me dejó seducir por esa flor reciente que brota en medio de los dos.

En esta noche, donde el invierno no ha querido levantar el vuelo, donde las puertas de mis sentimientos se entreabren, donde la luz de las farolas de la avenida se hacen tenues, donde el frío piso de mi habitación recuerda una historia, donde las paredes recién pintadas se hacen collage, donde la canción primera que nos dedicamos no deja de sonar, donde un vaso lleno de agua reposa en la mesa, me dejo envolver por lo que aún existe aunque sin la fuerza del ayer.


En esta noche, donde las estrellas aparecen tímidas, donde el viento del norte hace remolino en el parque, donde los frenos y los pitos de los coches son el sonido permanente de la ciudad, donde la noticia más fresca fue la de hace dos días, donde un lápiz y un papel hacen un encuentro para plasmar el dolor que no se deja arrancar y que permanece en un rincón esperando que su voz de una explicación, me dejo llevar por creer que vendrá la verdad.


En esta noche, donde mis kilos de menos cuelgan en el patio, donde una pista de carros espera ser encendida, donde unos zapatos empolvados reposan al lado de la mesa de noche, donde el credo de lo sublime fluctúa entre lo verde y lo azul, entre la madurez y el verse crío; donde la risa pintada se hace llamar azucena y las hojas del almanaque han tomado el color amarillo, descubro que tus besos me hacen falta como los rayos del sol al amanecer.

En esta noche, donde mirar tu foto es el plan romántico por excelencia, donde cerrar mis ojos y sentir la brisa del mar es una transportación a lo más bello, donde el soñar despierto con estar juntos en una hamaca haciendo el amor hasta que nuestros cuerpos se eleven, es una escena puesta en lo más sagrado, donde el decirte TE AMO una y otra vez con todo mi ser, es un mañana sin final, es un beso donde no existe el tiempo, ni espacio.


En esta noche, donde el arpa celestial toca sin parar, donde los recuerdos de lo vivido aparecen entre las hojas de una planta, donde el sí de una tarde y la caricia de una mañana, se mezclan para recuperar lo esencial de lo nuestro, donde el esperar un perdón es una tarea titánica, donde la simpleza es una constante en tus palabras y tus acciones, donde el desear tenerte no aparece porque tus silencios quieren sepultar toda posibilidad de volver estar, me dejo caer ante la imposibilidad de entender tu forma de amar.

En esta noche, donde ya no espero a que llegues, donde ya no creo en las hadas, donde la calidez de lo ofrecido solo es una bolsa de sueños, donde el aparecer sin anunciarte es una locura detrás de la puerta, donde la estampilla de la reina cuelga en el portón como reliquia, donde el tic – tac del reloj es un marcha nupcial, donde la voz susurrada se ha vuelto palabra muerta, me dejo llevar por la idea que lo nuestro fue una magia que no volverá.

Roxanne
(Gustavo Gómez Reyes)

martes, 10 de mayo de 2016

EL AMAR



EL AMAR

El amor. Nace para crecer entre la sutileza de verse lleno de verdad, de dulzura, de calidez, bordeando a la locura para sentirse pleno entre las potencialidades y vestirse con un traje multicolor.

El amor. Desde el corazón brotan sensaciones de magia, coquetea con el donaire y se acuesta en la cama de la honestidad, detesta a la estúpida mentira que se quiere colar entre las sábanas mientras duerme plácido en los brazos del respeto.

El amor. Es el amigo fiel de la inocencia, seduce sin reparo a la pasión y se desnuda cual puro y virginal ante la mirada penetrante del deseo, que en silencio espera que la noche llegue, para que alrededor de unas copas de vino, comience la faena.

El amor. No es arrogante ni miserable, es sutil y encantador, es sublime y profundo, es de dos en un mundo creado para hacer brillar al otro, que haciéndose yo, se amalgama entre las letras de un “ya llegaste”, “te esperé”, “¿me amarás?”.


El amor. Es  tan benigno que perdona, escucha, comprende, se enaltece y hace vibrar cada momento con la más sencilla sonrisa, con la mirada encantadora y en el cada instante de un día, llena la cabeza de los recuerdos más hermosos y románticos que se haya vivido.

El amar. No es ofensa ni humillación, no es tristeza ni dolor, no es engaño ni maltrato, no es irrespeto ni amargura, no es un juego ni no decidir, no es una iletrada ni una espera en la noche a que tus sueños se vayan por la alcantarilla del patio de atrás.

El amor. Es crear, es compartir, es un cantar bajo la lluvia, es un rozar de manos y maravillarnos como la luna cambia de color, es verte sonreír y hacer que tu entrega se haga pluma que se eleva donde no haya tiempo y ni memoria.

El amor. No solo son dos palabras, que se pronuncian en un instante de efervescencia, es un sentimiento profundo del alfabeto, con una mezcla de locura, de aventura, con un dar sin pedir y con un vibrar desde el corazón.

El amor. Es una esplenda bondad que se extiende por todos las esferas del universo de los sentimientos, no es aquello que se quiera sentir, es un sentir sin querer que se apropia de todo tu ser, desde los pies hasta la cabeza.


El amar. No es herir y tampoco gritar, es verter toda nuestra identidad dejando en el otro nuestra esencia en todo lo que hacemos, es secar con besos las lágrimas derramadas por el daño causado, es dar respuestas y no problemas, es dar seguridad y no dudas.

El amar. Es dejar de pensar en el yo para empezar a pensar en un nosotros; es apostar todo, como en un juego de póker, asumiendo el riesgo de quedarse sin nada; es decir un “hola” con un tono diferente y nunca destrozar el corazón de la persona amada.

El amor. Cuando es verdadero no deja de soñar lo inalcanzable y espera siempre lo imposible, es mantenerse firme en las adversidades y prometer desde lo más profundo de su ser que, las discusiones solo serán cosas del pasado y no volver a cometer los errores otra vez.

El amar. Es extrañar, es desear, es pensarle las veinticuatro horas del día y unos minutos más, es recordarle desde que estás despierto hasta que duermes, es sentir su piel aunque no esté cerca, es volar con la imaginación a los lugares donde solo caben los dos.

El amor. Es un sentir de los dos para los dos y entre los dos, y como dice la canción: “es un espacio donde no hay lugar para otra cosa que no sea amar, es algo entre tú y yo”.


Roxanne
(Gustavo Gómez Reyes)

jueves, 5 de mayo de 2016

DESDE UN SUEÑO



DESDE UN SUEÑO

Mi emoción hoy se hizo grande, cuando entre mis brazos te tuve, tan pequeño, tan frágil, tan lleno de vida, tan precioso cual lucero del atardecer, tan inocente como el primer beso dado en el pasillo de la casa grande de los abuelos, tan suave como la primera caricia ofrecida en pleno mes de marzo, tan tú, como única creación de Dios.

En una noche del tercer mes, del año decidido, entre las miradas fijas y un deseo ofrecido, las ganas del amor pensado en un tercero, se hicieron realidad. Ella sonriente, yo condescendiente, ella intrigada, yo amoroso, ella puesta en plena, yo sutil en la intimidad.

Los días pasaban en la normal tranquilidad, una convivencia, yo llegaba y una noticia en la cama: “Gracias por darme tanta felicidad, por sembrar en mí la semilla de la maternidad. ¡Vamos a ser padres!”. Mis ojos se aguaron, mi corazón se hizo bomba, mis piernas se hicieron tranvía y un abrazo de felicidad plena envolvió a aquella doncella que llevaba en su vientre mi más magnánima alegría.

Los meses transcurrían y desde adentro él se manifestaba, mi voz le estimulaba y hasta la música de Mozart se mezclaba entre las sensaciones, sus pataditas, sus movimientos, y otra lágrima rodaba, un cuarto se organizaba, el azul resplandecía, unos pequeños atuendos empezaban a llenar un closet y una ecografía confirmaba que era varón.

Santiago, Randhy Stephens Von Stoff, Alejandro, unos nombres empezaban a darse vuelta, te empezaste a hacer realidad desde aquél sueño que un día se habló, en mi rostro se dibujaban sonrisas, sin la presencia de tu ser, ya llenabas de luz nuestras vidas, la ansia crecía, y la historia de una nueva generación se abría camino.

El día estaba en las vibraciones, el mes onceavo hacía su aparición divina, una nueva maravilla de la naturaleza estaba por llegar, nervios, alegría, llanto, los pasos iban y venían, una camilla, una bata, los minutos no cesaban, la angustia se apoderó de mi ser, un ¡YA NACIÓ! Fue el grito apoteósico de esa noche.

Un dieciocho se erige como el número de la fantasía, le veo y sus ojos expresivos hacen que mi ser estalle de gran emoción, que los minutos sean eternos, las luces se apagan para que él brille en medio de la oscuridad que fría y simple permanecía, mi voz se quiebra y unas lágrimas de solo dicha, ruedan por mis mejillas limpiando el cansancio y resplandeciendo mi gozo de ser papá.


Una camita con sábanas frescas y calientitas le reciben, una mirada que se centra en querer identificar, unas enfermeras que lo atienden, un himno de Gloria se eleva a lo más excelso, una familia que ora por su salud y unos ojitos que se van cerrando, suave, lentamente, hacen de éste angelito que llega desde lo más eterno que sea mi más puro y casto amor.

Las horas pasan y su sonrisa ya se dibuja, unas muecas y el amor crece, tenerte en mis brazos es la más magnánima sensación, me has hecho valorar la vida, me has hecho creer que todo tiene sentido, me has hecho sentir que existen amores verdaderos, me has hecho reír con locura, me has enseñado que hay una vida plena después de ti, me has enseñado que los sueños cuando están bien estructurados son la más bella realidad, me has permitido realizarme como hombre, me has colocado la etiqueta de papá.



Los pañales, los teteros, el llanto, el hacerte dormir en mis hombros, en mi pecho, el acariciarte mientras cerrabas tus ojos, contarte un cuento, hacerte una canción, enseñarte el mundo a través de mis manos, besarte, escuchar juntos a Beethoven, aprender a ver juntos dibujos animados, verte gatear, tus primeras caídas, de nuevo el llanto, sílabas sin pronunciar y un eco del gran amor, no para de estallar.

“Todas las noches,
Y bien de noche,
Yo a mi hijo le voy a cantar
Una canción, que hable de hadas
Donde los sueños se hacen realidad”

Si debo agradecer algún día a Dios, es por haberme permitido ser el padre de tan grande maravilla, por haberme puesto en tu camino, por haberme hecho crecer a tu lado como ser humano, como persona, como profesional, como ser social; debo agradecerle a Dios por haberme regalado tu presencia, por haberme hecho sentir de ésta manera tan infinita, por las lágrimas derramadas, por las risas esbozadas, por las caricias ofrecidas, por los besos dados, por el abrazo de la noche, de la mañana, por ser tu mi hijo, mi hijo amado.

Fuiste mi más bello, armonioso, benigno, angelical, tierno, dulce y deseado sueño y hoy eres mi más bella, armoniosa, benigna, angelical, tierna, dulce y deseada realidad.



Roxanne

(Gustavo Gómez Reyes)

jueves, 14 de abril de 2016

CUERPOS VOLANDO


CUERPOS VOLANDO

Las horas de la tarde esperaban por el encuentro final, el encuentro que sellaría de una vez por todas la magia entre los dos, entre tú y yo.

El viento se asomaba como fiel testigo de ese nupcial momento donde unos cuerpos deseosos de estar juntos por fin iban a ver realizado la amalgama en que la pasión y el deseo que estaba reservado para esas épicas horas, para ese cruce de miradas y besos, fuera una realidad.

Una sábanas frescas, una música que describía el segundo a segundo, una habitación decorada con los paisajes más eróticos, un silencio que nos arropaba, unas miradas que se hacían más penetrantes y unas caricias que dejaban ver la entrega que se vendrían, eran la periferia de ese hoy.

Tu cuerpo de mujer, blancas colinas y muslos blancos quedaron a la espera de ser poseídos por este cuerpo labriego, que permitía que los pájaros que tenía en sus manos huyeran hacia ti, se escaparan, para sentir si tanta belleza y magna maravilla de la creación eran realidad.

Empecé por besar tus labios, rodeé tu cuello y tú como un jaboncito te ibas derritiendo entre mis brazos, tus protuberantes caderas y tus firmes glúteos se preparaban para un derroche de pasión.

Con tu mirada me decías que te envolviera en ese fuego vivo que mi piel emana y mi aliento se prende como un velo que rodea tu cintura, mis dedos se enredan entre tus cabellos, la frescura de tus labios humedece mi piel cansada por los años y se da inicio a lo más sublime entre nuestras carnes blancas que se alza como aquél mármol de estatua desnuda a la máxima expresión del amor jamás vivida.

Aún parados al lado de la cama, mis manos bajaron hasta tus senos caldeados, mis pupilas se ampollaron en los vértigos de tu esplendorosa figura, mis nervios recorrieron tu cuerpo como sensación única de quien quiere subir a la montaña rusa, me recibes como al viento la vela, tu olor se empieza a impregnar en mi piel y te empiezas a convertir en mi todo, en mi única.

Quiero hacer un largo viaje desde tus pies hasta tus caderas, llegar hasta esas colinas de color blanco y aureolas rosaditas para luego descender por toda esa sabana hasta llegar al cráter rosa de fuego humedecido que se encuentra en medio de tus dos cordilleras.


Eres esa hermosa mujer de dulzura joven, que como polen recién transportado por el viento, te extiendes sobre las sábanas blancas que esperan para empezar a arder, mi cuerpo bohemio se posa sobre el tuyo, queriendo devorar el fruto ignoto que habías guardado para mí, el movimiento cadencioso de nuestras caderas se amalgamaron de manera uniforme y en un solo ritmo, se dio inicio a lo que suena como la sinfonía jamás tocada, superando las maravillas de la naturaleza.

Se iluminó la habitación y con la gloria de nuestra emoción celeste, se hacen una nuestras almas y nuestros cuerpos, la sonrisa no se detiene y tus senos pegados a mi pecho, van siendo testigos de cómo va entrando en tu cráter rosa, erecto el árbol de la felicidad y ese sueño de ser mía y yo ser tuyo, ya dejó de ser una fantasía.

Mientras nos vamos fundiendo gota a gota, te voy amando toda y entera, porque ese olor que es solo tuyo y que encontré para mí, hacen que la claridad de mis ojos se reflejen en los taciturnos tuyos, y nuestros labios trémulos se van encendiendo como llamarada en un apasionado beso, mientras los gemidos de un ascenso se van apoderando de tu cuerpo, que empieza a temblar, como un desdoblamiento de emociones.

Tus senos erectos y mis manos en tus muslos, tu respiración agitada y nuestras gotas de sudor mezclándose sin parar, son el complemento ideal mientras mi vibrador humano penetra una y otra vez tu carnosa pulpa en un perfecto engranaje, con la posición perfecta, la inclinación debida, logrando así que la sabia naturaleza nos reciba en la cúspide del amor.

Tu cuerpo y mi cuerpo se contorsionan en todas las posiciones creídas y las que nos creamos, el sudor se convierte en el aroma ofrecido para el amor, unos gemidos se hacen presentes, tu cuerpo tiembla, las sábanas nos liberan para que juntos vivamos el volar, nuestras almas se encuentran, miramos desde arriba como la pasión nos sostiene, un tú y un yo no existe, solo un nosotros amalgamado mucho más allá donde ninguna pareja de amantes ha llegado, tu mi potra, yo tu semental.


Nuestros cuerpos descienden sin dejar enfriar el calor que sigue vivo, los corazones aún siguen acelerados, la habitación que se hizo el templo de lo sagrado se ha vestido de colores llama, los espejos se opacan y una sonrisa infinita desplazan a la Mona Lisa y en un cuadro de Rembrandt el amor se pinta.

Vamos por más, deseo cuatro y por qué no cinco, mis fuerzas y deseo se recargan como un fusil en ráfaga, tu deseo es el mismo que tiene la vida de vencer a la muerte, las caricias no paran de rodearnos, tus manos en mi bálano, las mías en tu carnosa pulpa y la pasión arde como lava de volcán, la erección aparece de aquí y de allá, y de nuevo las flautas suenan para ubicarnos una vez más en el edén.

Ahora si podríamos decir que conocemos nuestros cuerpos en totalidad, porque un suave recorrido que haces con tus manos aceleran mi ser en toda su esencia, qué placer poner mis dedos en tu clítoris y lograr encontrar el punto exacto donde te sientes volar, que placer que tus manos sientan el calor de mi falo y que un movimiento que invita a tu boca a acariciarlo, logren que emane un delicioso maná de sabor a gloria que hace poner en órbita tu excitación.

Hoy hasta un TE AMO se queda corto con toda la mezcla de amor, pasión, deseo, locura y sexo fundidos en dos cuerpos que se hicieron uno, para escribir la página dorada de una historia de dos amantes, que enredados entre sábanas, moldearon sus nombres con sangre, sudor y simiente.


Roxanne
(Gustavo Gómez Reyes)

miércoles, 6 de abril de 2016

NO MÁS TE AMO

NO MÁS TE AMO

No me digas más TE AMO
Mientras tú estés atada a tu pasado,
Mientras mis labios te recuerden otros besos,
Mientras los espacios que te ofrezco
Sean para que revivas lo que no sueltas.

No me digas más TE AMO
Mientras la soledad habita entre nosotros,
Mientras el viento coquetea con el frío,
Mientras mis caricias solo avivan
Tu ayer de nuevo en tu piel.

No me digas más TE AMO
Mientras el silencio hace un gran hueco entre los dos,
Mientras tus palabras solo sean palabras
Y no una promesa por cumplir,
Mientras tu pensamiento no esté aquí.

No me digas más TE AMO
Mientras tus ojos brillen pronunciando otro nombre,
Mientras mi intimidad no sea tuya,
Mientras la pasión solo sea un escrito,
Mientras tu credo no sea Yo.

No me digas más TE AMO
Hasta cuando mi Yo sea un Tú,
Hasta cuando tú vivas un nosotros,
Hasta cuando la pasión sea nuestro postre,
Hasta cuando tus poros respiren en mi piel.

No me digas más TE AMO
Hasta que mi nombre no esté tatuado en tu corazón,
Hasta que no vibres y eleves tu ser
A la máxima esencia del amor
Donde solo existamos los dos.

Roxanne

(Gustavo Gómez Reyes)

martes, 22 de marzo de 2016

UN PARAÍSO PARA DOS


Hoy la luna estaba más hermosa que ayer, el firmamento se había vuelto cómplice de la majestuosidad de la luna, la ciudad estaba vestida de gala, el paraíso era real, y un par de enamorados, dejaban volar por un instante su amor, para que se contagiaran todos los presentes, para que la magia se hiciera una y para que en ese entonces, solo llovieran abrazos y caricias.

Todo empezó con un encuentro fuera de ahí, un voltear de calles, una salida ligera de emociones, y un sonrisa plena en cada palabra, mientras el silencio se iba haciendo presente entre los presentes, el agua mojó las horas que se iban desapareciendo con el pasar de las manecillas y de la puesta del sol.

Un pensar ligero y la decisión se tomó, una ruta empinada y las miradas se centraban en el hermoso paisaje que se desnudaba al devorarse los kilómetros, la entrada congestionada, cientos de miradas en el escenario y un Cristo se erige como el testigo fiel de lo que se iba a confesar.

La noche poco a poco hizo su aparición, el viento frío con sus corrientes venía de un lado y de otro, su cabello libre se movía seduciendo el espacio, la ciudad que desde los lejos se hacía presente, era la primera invitada para un momento lleno de locura, deseo, romance y mucho amor.

Descendimos hasta donde la oscuridad podía permitirnos, descendimos hasta donde el viento coqueteaba con nuestros cuerpos, descendimos hasta donde la ciudad se hacía más hermosa, descendimos hasta el mismo principio del amor, descendimos hasta donde las caricias se hacían palomas, descendimos hasta donde los besos se hacían eternos, descendimos hasta donde las miradas fueron un presente que superó un pasado y dejaba venir un venturoso mañana.

El momento se fue haciendo único, todo se amalgamó de tal forma que la sonrisa que ella siempre tiene, hiciera brillar el paraíso, sus manos se extendieron hasta mi rostro, que necesitaba un eterno en ese instante, sus palabras aparecieron tímidas, a veces frías, a veces cálidas, a veces, como casi siempre, solo apareció el silencio.

Un primer beso rozado en la mejilla, dejaba ver que el viento solo era un visitante; un segundo beso, dejaba ver que un deseo podía asomarse; un tercer beso, selló las ganas de hacer de ese momento el más bello jamás vivido entre los dos.


Poco a poco los minutos van apareciendo para torpedear el fantástico inicio de una noche que se vistió con azucenas, que se rodeó de deseo, que se llenó de intrépida conexión entre sus miradas y sus abrazos, que bailó un vals por primera y única vez para los dos, que se lució con adornos simples para hacer la entrada triunfal a la casa del amor, que tomó del día su luz y de las fantasías, toda la energía necesaria para que ese breve instante, fuera el más recordado, porque por fin ella, era ella en su plenitud, no había pasado, no había miedos, no había sino ese momento para los dos.


Y de nuevo la belleza de la ciudad se contempló en todo su esplendor, un titilar de luces y secretos, venían como ráfaga envolvente para sellar un encuentro que se pintaba como el más puro y casto de los sentimientos, porque para él, esa noche era propia de los dos y para ella, él creía que era igual.

Unas estrellas vestidas de azul, con el credo de cenicienta, se paseaban en el ancho espacio para ser testigas fieles de aquel encuentro shakesperiano, que sin ser aduladores, podría ser, la versión más corta y completa de “el sueño de una noche de verano” y porque no, el complemento de una oda al amor de la canción “el amor”.

Para él ha sido lo más bello jamás vivido, para ella, podría haber sido igual; para él, fue el encontrarse entre las mismas nubes y el cielo, para ella, pudo haber sido igual; para él, fue el darse sin esperar, para ella, a lo mejor fue igual; y él, por primera vez, sintió que ella era ella, que no fue un ser lleno de pasados que no la dejaban ser libre en su expresión del sentir, ni tampoco los miedos vacilantes que según ella, son los causantes de que su amor no se de en plenitud; para él, el escucharle oír por primera vez un recital de amor, fue un susurro que danzó en la más dulce de las estaciones y que él esperó por tanto y tanto tiempo, que de pronto sea el recital final.

Las miradas no dejan de hacer un repaso por los rostros, las caricias se suavizan cada segundo con más intensidad, los besos se avientan, y un corrientazo pasa por el cuerpo de él, que insinúa una noche completa, pero se da cuenta que ella no es de osadía, y para no frustrar lo que se había vivido, bastó con recordar que no habían más invitaciones que fueran a recibir un NO.

El firmamento cada vez se despejaba más, la luna estaba en plenitud para esa noche, la ciudad se compenetraba aún más, los breves silencios eran propicios para un abrazo intenso, para un beso sin restricciones, el frío viento que seguía en su faena no quería perderse un solo instante de la vibración emocional que propasaba lo natural, el mágico lugar que estaba vestido de colores y de un brillo especial, tomaron partida en ese primer y único encuentro libre de tiempos, de pasados, de miedos y de dudas.

Él leyó alguna vez que “Nada es para siempre” y que todo buen o mal momento tiene un principio y un final, que los ojos se cierran y se abren sin cesar, que el corazón no va a dejar de palpitar, que los shows de magia son breves y por ello son especiales y fantásticos, que la verdad ahí pronunciada se quedaría en el recuerdo de que una vez se pudo vivir y sentir como nunca se había sentido, que ella pudo por fin ser ella, así hubiese sido por unos minutos, que sus besos fueron entrega libre, que sus caricias fueron manantial de amor, que sus miradas fueron la proyección de esa luna cómplice de los dos.
Un poema pasaba por su cabeza, una sonrisa le agradecía por ese momento, él era consciente que como ese momento no habrán dos, por eso, quiso plasmarlo sin dejar detalle, sin dejar un solo segundo por fuera, sin dejar de vivir ese momento.


Gracias por cada segundo de éste día,
Gracias por tu sonrisa y en especial,
Gracias porque hoy te sentí como nunca te había sentido
(Ah! Bueno, fue el efecto del frío)
Entonces gracias a los dos: a ti y al frío.

Y como si la magia fuera un cupido, ella deja ver que su emoción y su primera vez siendo ella, también tenían su encanto y su Benedetti.

Gracias a ti mi cielo por esos momentos
Tan bonitos que vivimos,
Gracias por regalarme tu calor,
Por darme tus besos,
Por ofrecerme tu amor,
Por ser ese gran motivo de felicidad,
Amor y pasión.
Gracias por hacer que solo sea yo,
Por hacer que confíe en mí.
Gracias por permitirme vivir estos tiempos contigo
Y por los que nos vendrán juntos.
Que sea la fuerza del amor
Quien nos una cada vez más.
Que sea el amor quien alimente más este sentimiento.
Que sea el sentimiento que nos de vida.
Que sea la vida quien nos de los días para estar juntos.
Que sea un juntos que nos dure toda la vida. (N.G.)

La noche llega a su final y la realidad vuelve a su normalidad, hoy el frío de la soledad se hace inclemente, su voz no está, su mirada estará en otro lugar y con otros protagonistas, sus sonrisas no serán para mí, sus caricias tendrán otro rostro y de sus besos no sabría decir.

Lo que sí sé, es que ese paraíso, por una noche, por unos minutos, fue el más bello paraíso para los dos. Y en esa noche, hubo un TE AMO real.


Roxanne
(Gustavo Gómez Reyes)